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Su cuerpo estaba en perfecto estado, sus tejidos corporales denotaban detalles de una piel intacta, su pelo, su ropaje, todo estaba perfectamente conservado. (Ver más...)
 
 
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CIVILIZACIONES PERDIDAS
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SAN BRENDÁN
¿UN NAVEGANTE ESPACIO – TEMPORAL?
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Aunque conocemos como Mag Mell al fenómeno migratorio que se dio a partir del Siglo V de nuestra Era y que tenía como objeto la búsqueda de islas y tierras vírgenes por descubrir, cuyas expediciones estaban realizadas por ciertos monjes irlandeses, poco se sabe o conocemos acerca de uno de los personajes más fascinantes e importantes de este periodo: San Brendán Abad , que encontró, según diversos documentos, el supuesto Paraíso Terrenal, oculto en el Atlántico. Pero, ¿fue acaso este Santo un simple nauta o tal vez podría ser uno de los muchos ejemplos de viajeros espacio – temporales como Enoc o Ezequiel ? Y, sobre todo, ¿estuvo realmente en el Paraíso o en una supuesta nave extraterrestre? ¿O ambas cosas fueron lo mismo?
Su vida transcurrió entre el enigma, el misterio, y el fervor religioso que el momento requería. Cabe destacar que, en la época en la que nació San Brendán, una etapa íntimamente relacionada con el nacimiento del Cristianismo, estaba a la orden del día el consagrar la existencia a Dios, a ese Dios celestial venido de los cielos, y que prometía la paz y la hermandad entre los hombres. Tal y como veremos, por ello, San Brendán se embarcó al encuentro de esa Bienaventuranza, teniendo la seguridad, de encontrar el tan ansiado Paraíso.
Se da, de igual forma, el tan insólito y raro fenómeno que, durante el alumbramiento de éste monje, unas misteriosas nubes envueltas en un gran resplandor , fueron observadas por su mentor, sobre un monte cercano a dónde éste nacía, al igual que le sucedería años más tarde durante su expedición. A los seis años, un ángel le hizo entrega de lo que sería, por así decirlo, las reglas a seguir durante su propia vida, en donde se incluía que debería llevar a cabo el viaje y, quién sabe, ¿un detallado mapa que le hiciera tener la seguridad de que iba a encontrar el Paraíso?...
Una tarde, ya mayor, San Brendán recibió la visita de un pariente suyo, el monje Barinto , el cual le refirió una extraña historia que le aconteció a él cuando fue a visitar a otro monje, de nombre Mernoc , que vivía ascéticamente en la isla de La Deleitosa , en compañía de otros religiosos. En su visita, Mernoc llevó a Barinto – cierta noche – a una isla cercana, protegida por una espesa niebla y en donde reinaba la luz eternamente y que no era otra sino el Paraíso de los Bienaventurados . Permanecieron en ella quince días, contemplando el lugar idílico lleno de frutos y piedras preciosas, hasta alcanzar un río que servía de límite, donde un ángel, envuelto en un gran resplandor, no les dejó continuar más allá. Lo que para ellos fueron quince días, para el resto de los mortales fue el transcurso de un año terrestre... sin sufrir sensación de hambre, necesidad, ni frío. Tras esto, San Brendán decidió embarcarse, en compañía de catorce monjes selectos, para lo cual ayunaron durante cuarenta días y construyeron una nave de madera cubierta de cueros curtidos de buey y dotada de una vela. Navegaron durante cuarenta días, donde encontraron una isla, y un perro les guió hacia un fuerte, hallando descanso y albergue por tres días, y que, misteriosamente, encontraban siempre la mesa y el alimento dispuestos. Más tarde, hallaron otra isla donde también recibieron hospitalidad. Dios parecía proveer de todo cuanto necesitasen allí donde estuvieran , pese a la terrible dureza del viaje...
En la tercera isla, extrañó a San Brendán y a los de su equipaje, encontrar un paisaje pedregoso, estéril y sin arena. En ella desembarcaron y al día siguiente prepararon los ritos sagrados y alimentación. Al hacer una hoguera, para calentar un caldero, la isla comenzó a moverse como una ola. Despavoridos, huyeron los monjes a la nave, abandonando los enseres y se alejaron de la isla que, también, se alejaba de ellos, con la lumbre todavía encendida. La extraña ínsula resultó ser un enorme pez llamado Jasconius , el primero de todos los que nadaron en los océanos, de gran longitud y que los infortunados monjes tuvieron la osadía de calentar su lomo, creyendo que estaban en una isla. Este pez es una de las piezas clave de la Leyenda de San Borondón , a la que se ha denominado en muchas ocasiones como la Isla Ballena . En muchas representaciones gráficas de ésta tradición, a lo largo de los siglos posteriores, se ha caracterizado, en prácticamente todos los aspectos, el episodio de celebrar una misa o comida a lomos de un gran pez.
Después de éste suceso, llegaron a otra isla increíblemente fértil que estaba llena de pájaros. Uno de ellos habló al Santo, informándole que eran espíritus encarnados en forma de aves; que su viaje iba a ser de siete años de duración, alcanzando finalmente el Paraíso que tanto buscaban, al pasar por diversas pruebas (¿Podrían ser los pájaros extraterrestres, como, supuestamente, los ángeles en La Biblia?) . Tras meses navegando, llegaron a otra isla donde un anciano de cabellos blancos y cara resplandeciente los recibió. Fueron con él a su monasterio en donde imperaba la regla del silencio, y tomaron alimentos y provisiones, las cuales misteriosamente, también les eran entregadas gratis a los veinticuatro hermanos que habitaban en la isla, por extraño designio..., Dios les proveía de víveres todos los días, no sufrían ni frío ni calor, y las luces con las que se alumbraban no menguaban desde hacía más de ochenta años, y no padecían enfermedades. San Brendán pudo comprobar como una saeta de fuego encendía las velas del Templo y desaparecía; las velas nunca se gastaban ni dejaban rastro, puesto que estaban encendidas bajo fuego espiritual al igual que la zarza ardiente del Monte Sinaí . ¿Acaso, un foo-fighter o un objeto inteligente?
Tras ésta visita, entraron en un proceso cíclico al repetir sus arribadas a las mismas islas y en las mismas fechas que el año anterior, regresando también a lomos de la ballena Jasconius – donde recuperaron la olla –, y celebraron la Pascua.

A lo largo de su peregrinar, sufrieron el ataque de un monstruo del cual se alimentaron tras salvarlos Dios, y distintas vicisitudes como, por ejemplo, una isla plana donde vivían tres grupos de personas: un grupo de niños de ropa blanquísima, otro de jóvenes y otro de ancianos vestidos de púrpura (¿Humanoides?) . Al poco, una espesa nube resplandeciente cubrió la isla durante la noche. Los jóvenes les entregaron grandes frutos redondos, blancos y rojos, de un altísimo poder nutritivo con sabor a miel.

Siguiendo su viaje, cierto día, vieron una columna cuadrada de cristal brillante, en el mar, más alta que el cielo, que circunnavegaron en cuatro jornadas, encontrando, en el lado sur, un cáliz y una patena de plata que San Brendán tomó por un regalo del mismísimo Jesucristo.

Hay quienes han creído ver, en éste viaje, una descripción detallada del posible paso del Santo por Canarias ; en éste sentido, tenemos un episodio en el que se acercan a una isla llena de hornos y hogueras, rodeada de una fetidez sulfurosa. Bien podría tratarse de la isla de Tenerife, la cual, ha sido conocida, a lo largo de los siglos, como la Isla del Infierno ; no en vano, en el Diario de Colón , relata una erupción, en Tenerife, cuando viajaba hacia América, al igual que en las creencias Guanches , el Teide era considerado como la morada de los demonios o la antesala del infierno . Si a esto añadimos que San Brendán divisó también una alta montaña en el mar, cubierta de nubes en su cumbre, coincide con el pico del Teide y sus paroxismos eruptivos, además de un altísimo acantilado que podría corresponderse con el de Los Gigantes en Teno . ¿Podría ser, también, que la isla de los pájaros fuera Gran Canaria?, ¿Tendría que ver el simbolísmo de un viaje de siete años con las siete Islas Canarias ?
Después de visitar todas y cada una de las islas, incluida la ballena, con ayuda de un guía que, les había proporcionado alimento necesario, llegaron, bajo su auspicio, hasta un lugar donde había una gran niebla espesa , que cubría toda la isla. Estando allí, nunca anochecía gracias a la potente luz ambiente y abundaban los alimentos por doquier, al igual que la sabrosa agua que manaba de sus fuentes. Recogieron muchos frutos y piedras preciosas y, después de haber permanecido en la Tierra Prometida , durante cuarenta días , se embarcaron de nuevo. Atravesaron la niebla y llegaron hasta la isla de La Deleitosa , donde vivía el monje Barinto.

De este modo, finalizó el largo viaje y San Brendán retornó a su lugar de origen, donde relataron lo acontecido en la fantástica aventura y, tal y como le habían predicho en el Paraíso , el Santo falleció, al poco de llegar, en compañía de los suyos.
Lo que para la gente de la Edad Media eran obras y milagros divinos, vistos hoy con el prisma de la fenomenología OVNI , se nos antoja la hipótesis de que, San Brendán y los suyos, fueran uno de tantos ejemplos de un encuentro en la Tercera Fase . Estos se caracterizan, mayoritariamente, por entrar, el testigo, en contacto con sus supuestos tripulantes . A lo largo de éstos casi sesenta años en los que comenzó la era moderna de los OVNIS , se han clasificado e investigado un millar de casos en donde, los testigos, afirman haber estado en contacto directo con estos seres, calificándose, a estos incidentes, como abducciones. Mayoritariamente, la manifestación acontece cuando, una extraña y misteriosa niebla (al igual que le sucedió a San Brendán), rodea al testigo, no dejándole ver nada, transcurriendo así un periodo de tiempo durante el cual, lo que le ha parecido, al que lo sufre, unos pocos minutos, en realidad ha transcurrido horas e incluso más. En la Biblia, por ejemplo, existen una serie de casos parecidos a los vividos por este santo irlandés: en el Éxodo, versículos 19-20, podemos leer: « Cuando las voces, la trompeta y la nube hayan desaparecido de la montaña, podrán subir a ella (...) Aprestaos durante tres días y nadie toque mujer. Al tercer día por la mañana hubo truenos y relámpagos, y una densa nube sobre la montaña (...) Todo el Sinaí humeaba, pues había descendido Yahvé en medio de fuego, y subía el humo, como el humo de un horno.. .». Mas tarde, (24-25) encontramos que: «... subió Moisés a la montaña, y la nube la cubrió. La gloria de Yahvé estaba sobre el Monte Sinaí y la nube lo cubrió durante seis días. Al séptimo llamó Yahvé a Moisés de en medio de la nube. La gloria de Yahvé parecía a los hijos de Israel como un fuego devorador sobre la cumbre de la montaña. Moisés penetró dentro de la nube, y subió a la montaña, quedando allí cuarenta días y cuarenta noches ». ¿Qué sucedió realmente? ¿Pudo haber abducción? Pero, ¿Por quién? ¿Por Dios? Más recientemente, tenemos el caso protagonizado por el Cabo del Ejército Chileno, D. Armando Valdés Garrido y sus siete compañeros de patrulla. Éstos se encontraban en la localidad de Putre, en Chile, cuando pudieron observar una extraña luz roja situada sobre un pico montañoso . Al percatarse de su existencia, uno de los Soldados informó al Cabo Valdés de lo que, hacía unos pocos segundos, había podido observar. Este, pensando que eran unos contrabandistas, decidió acercarse hasta el lugar donde estaba la luz. Al caminar unos metros, se dieron cuenta que aquello no era ningún camión ni automóvil: era un misterioso objeto que estaba envuelto en una espesa y gran niebla violeta. Ante la sorpresa y con las armas empuñadas, Valdés avanzó unos metros cuando, de repente, la niebla violeta lo envolvió, desapareciendo tras esta. Transcurrieron 15 largos minutos, en donde los Soldados, aterrados, desconocían el paradero de su jefe de patrulla. Al poco, escucharon unas angustiosas frases del Cabo, pidiendo ayuda; recogiéndolo tras haber cesado el fenómeno y la niebla, percatándose de que éste, lucía un aspecto distinto al que hacía tan sólo unos minutos presentaba: tenía barba y su rostro estaba algo sucio. Además, al observar su reloj, este andaba adelantado cinco días y se había parado a las 4,30 horas. ¿Cómo pudo ser esto posible...?
También, entendemos por Teleportación a aquellos casos donde, cualquier persona, puede desplazarse, sin percibirlo, desde unos metros hasta kilómetros. Se dice que puede estar provocado por la mente, pero, lo que suele ocurrir, es que, una extraña niebla , al igual que le sucedió a San Brendán y al Cabo Valdés, hace su aparición antes de que, algo completamente extraño, y sobretodo, misterioso, haga acto de presencia. Como buen ejemplo, existe un caso acaecido a un hombre de negocios bonaerense en 1959, en Bahía Blanca, Argentina . Este, se encontraba viajando con su coche, cuando, cansado tras el largo viaje, decidió descansar en un hotel. A primera hora reanudó la marcha, pero, de improviso, una niebla blanca, como salida de la nada , comenzó a rodear su automóvil. Lo extraño es que, lo último que recuerda, fue que había recorrido más de un kilómetro, pero, inexplicablemente, el vehículo seguía en las cercanías del hotel.
A tenor de lo expuesto anteriormente, podemos darle un nuevo enfoque a la Leyenda de San Brendán , ya que, como hemos podido observar, con sólo unos pocos casos ilustrativos, y bien conocidos, deberíamos llegar a la conclusión de que, San Brendán, bien pudo sufrir un caso de abducción, provocado supuestamente, por unas entidades ajenas a nosotros. Lo que parece claro es que, para un hombre de la Edad Media, la casuística Ovni sería tan ajena a su vida como hablar de los microbios o del cáncer, y antes bien, en éste tipo de fenómenos que exceden a la rutina normal, habría de tratarse de deidades y otros seres celestiales , que no de humaniodes similares a nosotros con otra escala evolutiva, obviamente distante al plano medieval. Y es que el común denominador de éstos sucesos parece tener las siguientes características: anomalías en el espacio – tiempo, extrañas nieblas, luces, ausencia de necesidades fisiológicas, lagunas mentales, seres envueltos en luz, etc.

Todas éstas interrogantes, de comprensión escurridiza, nos hace formularnos si realmente fue un viaje verdadero, o se trata de un simbolísmo de los estados del hombre en su camino hacia la Iniciación . En la tradición griega, Hércules realizó 12 trabajos imposibles vinculados al ciclo zodiacal, el cual se repite todos los años. Curiosamente el viaje de San Brendán fue un ciclo de 7 años… ¿Fue un viaje interior dentro del alma o la psique humana? ¿Tuvo lugar en realidad? O, quizás, ¿Ese Paraíso tal vez pudo ser una nave extraterrestre ? ...tripulada por aquellos ángeles , considerados por muchas civilizaciones como dioses venidos del cielo , y cuya verdadera respuesta podría encontrarse, hoy día, en Tassili, Tanzania o Egipto, que, tras realizar ese trabajo cuyo objetivo no sería otro sino el de “ ayudar a sus hermanos de la Tierra ”, partieron a la distancia, observándonos en silencio, a lo largo de los siglos. Todas las especulaciones tienen cabida dentro de éste campo.

Sea como fuere, de lo que no hay duda, es que algo verdaderamente extraño, sucedió y que parece seguir un patrón concreto, que se repite hasta nuestros días. Viajero o no, San Brendán nunca pudo imaginar que su travesía diera origen a multitud de libros e interpretaciones y, paradójicamente, tal vez no alcanzara ¿O sí? el Paraíso, porque eso sería cuestión de interpretación personal de cada cual. Lo que sí parece ser, es que fácticamente alcanzó un hueco en los mitos y tradiciones europeos por derecho propio, y quién sabe..., a lo mejor, tendríamos que tener en consideración lo expresado por Aníbal, cuando dijo: « habrá un camino, y si no, lo crearemos », para poder llegar a comprender los verdaderos misterios que ocurrieron hace siglos, pues, como bien han dicho multitud de investigadores, «... hay que volver a escribir la historia ...».  

LUIS JAVIER VELASCO QUINTANA
COORDINADOR DEL SEIP DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA.
Corresponsal del IIEE de Chile en las Islas Canarias (España).
CHRISTIAN PÉREZ
ESCRITOR E INVESTIGADOR, LAS PALMAS DE GRAN CANARIA.
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